LA DESPEDIDA
Ella se abrazaba a su cuerpo
como si de un tronco de salvación se tratara.
Se aferraba a su pelo,
ese que tanto le acariciaba.
Sus ojos aterrados buscaban los de él,
más en el intento fallaba.
Oír su respiración intentaba,
y al no escucharla,
su corazón se paraba.
Agachada su cabeza sobre su boca colocaba,
a la espera de palabras que dejar guardadas.
Mudo era su gesto,
impasible su cuerpo estaba,
y ella ahí permanecía,
esperando que despertara...
Eva María Piqueras
MdE (La Manzana de Eva)
Madrid. España