Los omniscientes N°8, Febrero 2015 | Seite 58

UNA VIDA CUALQUIERA

Hasta hace algunos años la vida de Lorenzo se había situado dentro de la normalidad que uno podría desear. Cursó la carrera de Informática pero su vida laboral se centró en la ferretería que poseía su padre. Las cosas no marchaban mal. Vivía en un pequeño apartamento con su pareja de toda la vida. Un buen día todo cambió. La crisis, se decía. Muchas fueron las personas que perdieron su trabajo, su hogar, su modo de vida en definitiva. Lorenzo fue uno de ellos. Sus padres ya mayores fallecieron afortunadamente antes de ver a su hijo en la situación en la que ahora se debatía. Ella murió de un infarto y él pocos meses después la siguió. La ferretería no marchaba bien y se vio obligado a cerrar. Su novia de años también lo abandonó y él tuvo que irse del hogar.

Primero acudió a casa de unos primos, donde pasó unas semanas; pero las cosas no estaban bien para ellos tampoco y no quería ser una carga para nadie. Otros días estuvo bajo el techo de algunos amigos. Las demás noches las pasaba en su coche; peo hasta eso lo perdió.

Cuando ya parecía que había perdido todo, descubriría que aun podría perder mucho más.

Lorenzo paseaba por su ciudad intentando encontrar trabajo. Al principio algunas viejas amistades le mandaban algún recado a cambio de unas propinas, otras veces de un plato de comida, etc.

En uno de sus constantes paseos por la ciudad se reencontró con Rita, una antigua compañera de la universidad. Rita vivía en otra ciudad, pero sus abuelos residían aquí y en su época universitaria había vivido con ellos en la vieja casa que poseían en el casco antiguo. Rita apenas lo reconocía, ahora Lorenzo estaba con unos años de más, kilos de menos. Ella gozaba de buen aspecto, aunque nunca había sido una mujer agraciada. Se saludaron y ésta lo invitó a desayunar. Se pusieron al día en sus vidas. Por trabajo Rita se trasladó a la ciudad y vivía sola en la casa de sus abuelos ya fallecidos. Siempre había tenido cierta simpatía por Lorenzo y por eso le propuso un trato. Piénsatelo . Te llamaré el lunes.