No todo el invierno es Navidad.
Temporada para esquiadores que les gusta arriesgar, bajando por pendientes imposibles de imaginar.
Uniformados se preparan las herramientas de matar, al rasgar con sus bastones la nieve a su pasar.
Casas de madera o piedra se divisan al pasar, por carreteras angostas que nos llevan a disfrutar.
Chimeneas prominentes se alzan en sus tejados de pizarra, mientras el humo que desprenden lo impregna todo en su quemar, los troncos preparados desde hace días en el desván.
Cortados con maestría en el fuego arderán, llenando de colorido las estancias del lugar.
Olores a pueblo desprenderán, por sus poros esponjosos que en la estancia quedarán.
Esas tardes de charlas inacabables frente a la hoguera, que buenos momentos me hacen recordar.
De fábulas contadas con un arte magistral.
Abuelos a nietos o entre amigos, qué más da, lo precioso del momento es lo que realmente persistirá...
Resistirán muchos más inviernos que han de llegar, así como muchas más generaciones que volverán a reunirse frente al hogar.
Y entre lumbres y pucheros, mantas y caldos para tomar, iremos pasando el invierno para otra estación comenzar.
Largo se hace en su estancia por el día acortar, pero yo que disfruto tanto de las noches, no quisiera terminar.
Me acurruco en el sofá ya con mi silueta grabada, envuelta en el calor y suavidad que me otorga mi manta. Divago entre mis pensamientos intentando sentir algo que luego plasmar, pero ese calor que siento me lleva a entornar, los ojos que cansados ya su reposo buscara.
Y así entre pensamientos el sueño me vencerá y mañana será otro día en que poder plasmar, esas palabras que se quedaron, en el tintero sin usar...
Eva Maria Piqueras, La Manzana de Eva
Madrid. España