fondo de las cuencas violáceas, los ojos de cristal opaco miran el techo húmedo y resquebrajado.
Una mujer entrada en años, muy fatigada, se aplica a sostenerle el brazo en el que le han clavado una aguja que lo alimenta precariamente y por la cual introducen la inútil medicación. Tiene poco tiempo. La muerte es inminente. Sabes Florencia que me quisiera confesar antes de morir. ¿Confesarte tú?... ateo toda tu vida. Me sorprendes…En realidad me quiero confesar contigo. Pero yo no soy cura. No me vengas con eso de los curas y las malditas sotanas. Me quiero sincerar contigo. Bueno, como tu quieras, pero ten a bien ocultarme lo que debí saber a su debido tiempo. Eso es imposible pues las cosas de las que me quiero arrepentir te involucran directamente y bien sabes que siempre fui un cobarde. La mujer cambia su mano acalambrada por la otra. El enfermo trata de liberarse constantemente del suplicio. Lleva varios días así. En la cama de al lado un enfermo joven, sin pelo, de piel blanquísima y apergaminada parece delirar. Levanta enérgicamente los bracitos, finos como la pata de una silla y vuelve los iris hacia atrás. Sus pies sobresalen de la sábana como dos conejos de hojalata.Florencia… quiero decirte que siempre pensé que serías la que me cerraría los ojos. No digas esas cosas pues eso también es pecado y habría que agregarlo a la larga lista que supongo deseas confiarme. Florencia tú estás ahora donde debes estar, como sólo una mujer de valer está y sin embargo…Sin embargo ¿qué? …Nunca te amé ¿sabes? En realidad sólo amé a una mujer que ocupó mi pensamiento desde el día que la conocí.
Me abandonó por ciertos motivos…Oye, oye: ¿Qué estupideces estás diciendo? No son estupideces, es la pura verdad. Todo este tiempo que estuve contigo fingí amarte. Me acostumbré a jugar ese papel y ahora antes de morir quiero que lo sepas. Está bien, pero de qué te arrepientes realmente: ¿De no haberme amado o de haber amado a otra mujer? Si no me amaste pues que ni me di cuenta. Yo he sido muy feliz contigo, has sido un esposo y padre ejemplar. Creo que no puedes hablar así de tu conducta respecto a mí. Bueno…Florencia,no sé que decirte mujer.