Introspecciones III
Miraba por la ventana mientras caía la nieve suave como plumitas y me acordé de mi perra Milonga retozando con todos sus novios amagando saltando mordiéndose y destrozando la blanca alfombra pura y virgen ella coquetea con todos pero ellos quieren sólo eso por eso el que más le gusta es el mestizo marrón blanco y negro de ojos celestes casi blancos porque es el único que no quiere sólo eso y siempre le hace la guardia Ay! A mí también me pasaba que querían sólo eso como el bañero de la playa de Guadalupe profe de Educación Física de mi hermanito y yo entonces me iba con Tony al cine club y después él se iba a corren la carrera de moto cross o a la tecnológica pero las pelis eran para pensar mucho y emocionarse otras veces iba gratis a la presentación de las pelis de acción y romances que llevaba la distribuidora de Carlos Rey que no era un rey ni un emperador ni un príncipe azul era tan feo…pero mejor le hacía caso a mi papá y salía con Julio el hijo de su amigo que estudiaba en la escuela militar de Córdoba y después se iba a la Antártida para jubilarse joven decía pero yo dijo no mi ideología combativa no me lo permitiría y mi papá y su amigo se enojaron mucho no tanto Julio. ¡Ay! Mal de amores con perdón de la Mastreta y la Restrepo perdón por la cacofonía mucho tr tr y yo no accedí a las seducciones de mi compañerito de la primaria y del secundario casi digo sí durante el viaje de egresados pero era muy aburrido porque nos conocíamos tanto hasta que en el pub durante el viaje mejor me enredé en la ronda de la biquini amarilla a lunares diminuta con Martín que me agarraba de la cintura al ritmo de la cumbia y yo con mi pollerita colorá al tono con la remerita de amapolas rojas los Wawancó cómo bailaba raro él con Creedence y Molí í na Molí i na y después de cinco años yo sería su esposa durante treinta y tres cuántos años! y todo le dije no al amiguito y le di mi dirección al otro porque era más divertido tener que develar lo que era muy misterioso como la vida de Martín que me dijo que vivía en un campamento de gitanos la abundante barba negra y ojos amarronados diferente a todos los rubiecitos gringos de mi pueblo de ojos azules que tanto conocía aunque después de un tiempo le dije sí y otra vez oh cuando salía recién bañadita cara lavada con mis pantalones y camisa calipso esa mañanita en Sevilla caminaba por la calle de los naranjos del Bº. de Santa Cruz cuando al doblar en la esquina me topé con Miguel Ángel de la Universidad Complutense de Madrid y yo de la Universidad del Litoral de Argentina y ¡Ay! El aroma de los azahares y déjame verte qué lindos ojos y me tomó por los hombros y me zampó un beso que me derritió en ese mediodía de 36º grados mientras pasaban los carruajes enjaezados y las sevillanas Olé con sus peinetones y la calle Sta. Maria La Blanca y yo qué impertinente este gallego pensé y me tengo que ir dije y corrí y corrí hasta cuando me di vuelta en la Avda. Menéndez y Pelayo y no lo vi más no me correspondía porque mi marido allá en Argentina sufría un mal incurable … una vez también en Chicago cuando me presentaron a Leo yanqui de Cincinatti que me pasaba a buscar por el Lincoln Park frente a Lake Shore Drive para mostrarme la ciudad y comprarme alfajores de maizena y dulce de leche para que no extrañe y además donnas mientras pasábamos por el barrio gay con banderitas y luces rojo naranja amarillo verde azul y violeta y subimos a Sears Tower uy qué emoción hasta que en el Oak Park bajo los robles me dijo allá en el Piso 12 vivo yo sugestivo y yo me hice la distraída y le di la espalda para mirar el lago Michigan porque él también quería solamente eso y después nos fuimos al barrio vietnamita y allá bajo aquel puente se filmó la última escena de “Los intocables” y… otra vez cuando iba desde Alicante a Barcelona la luna espectral en la noche blanca el tanito Luiggi que trabajaba en la fábrica de papinis a Nápoli ahora estaba de vacaciones y me parlaba cerquita al oído desde el asiento de al lado y yo sólo accedí a que me acompañara y acarree el largo bolso porta esquíes hasta el albergue de Pza. Catalunya y luego adío Luiggi adío ragazza me dijo y siempre el respeto por la familia y Martín que estaba al otro lado del océano extrañándome y sufriendo y los ancestros filibusteros de Holanda o las valkirias y las divinidades germánicas anunciando lo previsible, pronto ….
-Hoy has hablado de amores y males de amor, Silvia.
Nos veremos el próximo mes. Se la ve muy bien ahora –dijo el psiquiatra.
Lilian Costamagna ( Bariloche, Argentina)