LOS OJOS DEL PERRO SIBERIANO los ojos del perro siberiano | Page 57
Tincho_1712
XL
Hay una cosa que admiré de Ezequiel. A pesar de todo nunca perdió el entusiasmo, ni
la alegría. Nunca se entregó.
—Ninguna enfermedad te enseña a morir. Te enseñan a vivir. A amar la vida con toda
la fuerza que tengas. A mí el SIDA no me quita, me da ganas de vivir.