LOS OJOS DEL PERRO SIBERIANO los ojos del perro siberiano | Page 21

Tincho_1712 fue por la angustia de todos esos días o no sé por qué, pero mi voz sonó distinta, como si fuera otro. Pude ver la cara de sorpresa de mi abuela. Eso me armó de valor para continuar. —Basta con eso, por favor —esta vez con mi voz normal—, la semana que viene cumplo once años y todo lo que me podés decir de Ezequiel es que me enseñó a caminar y que me cantaba una canción cuando yo tenía tres años. Una canción que ni siquiera sé cual es. Lo único que tenemos en común los dos son nuestros padres, después nada más, abuela. Nada más. Nos separa un abismo. —Tal vez lo bueno de los abismos sea —concluyó la abuela— que se pueden hacer puentes para cruzarlos.