Los cuadernos G y H de Burdeos CUADERNOS G Y H BURDEOS REVISADO | Page 81

81 gios como la draisina o el celeripéde del fondo, el mecanismo de madera antecedente del velocí- pedo y la bicicleta o los patines de ruedas del personaje principal, ello nos permite pensar en un parque donde se pueden practicar estas diversiones. Goya seguramente estaría atraído por esa manera de deslizarse prácticamente desconocida en España en su época, aunque hay dibujos acuarelados, como decíamos antes poco estudiados que parecen desmentirlo, y observaría las caídas de los patinadores es por ello que nos dibuja el ins- tante en el que el patinador está a punto de perder el equilibrio. Su cara con la boca abierta a punto de lanzar un grito casi audible. Dramatiza el gesto tal vez para conseguir una mayor son- risa en el espectador ya que al sabernos es un accidente menor solemos tender a la risa e incluso a la carcajada. La sabia elección de la espalda ayuda a una mayor claridad de la caída a punto de producirse. Con trazo vigoroso, todo el resto de la composición, como es el dinamismo de las piernas, el pelo erizado, las manos abiertas abandonadas a la sujeción de la inevitable caída, nos hacen tener una sonrisa de simpatía y un cierto morbo por terminar de ver la llegada al suelo del patinador inexperto. Esa es lo que llamo la eficacia vitalista de los dibujos goyescos independiente del moti- vo nos introduce retazos de vida, nos engaña constantemente.