El joven limpió sus lágrimas con la manga de su camisa, se enderezó
y sonrió.
"Este es mi testimonio, y tras lo que he vivido, y después haber
vencido mis demonios, me da gusto poder explicar a alguien lo que las
adicciones te pueden causar. En mi caso, el peor castigo fue perder a mi
padre y no haberme podido despedir de él. Pero, como yo, hay jóvenes
que han vivido cosas mucho peores. Muchos jóvenes que yo he conocido
durante mis tiempos de oscuridad, oscuridad que ahora se ha convertido
en luz, en amor, en felicidad.".
Limpió su garganta.
“Muchas gracias por haberme entrevistado".
Fue así como concluyó nuestro encuentro, un joven que, con total
sinceridad, nos ha contado su vida y me ha revelado aspectos muy
privados de su experiencia. Sin duda, le estoy muy agradecido.
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