cabeza, tuve temblores y no logré salir de casa por seis meses. Me puse
muy reservado y pensé que todos estaban mirándome. No pude caminar
en los lugares públicos. ¡Carajo! No logré tampoco conducir. Me he
encontrado sin casa y al estar por la calle, viviendo y durmiendo sobre un
cartón, pidiendo limosna e inventando modos para conseguir algo para
comer. Me he preguntado si ese fuese el nivel más bajo y pienso que lo
era. Mirando a estos sin techo me di cuenta que ya había llegado al fondo.
Sí, quería la droga, pero realicé que podría amar aun más a la vida”.
Le miré a los ojos y me percaté que una lagrima rodaba en su mejilla.
"Cuando logré superar mis adicciones intenté volver a casa".
Me miró conmocionado y después volvió su mirada hacia el suelo,
manteniendo su cabeza entre las manos.
"Mi padre había fallecido mientras yo estaba en las calles inyectando
drogas en mis venas. No he podido despedirme de él, y eso es algo que
nunca me perdonaré. Al pasar algunos meses con mi familia, decidí
encontrar un empleo, y así fue. Al cabo de unos años, me tienes aquí, un
hombre relativamente exitoso, que logró vencer sus adicciones y vivir una
vida digna".
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