Al día siguiente, al despertarse, se dio cuenta de que no estaba sola.
Había de hecho un mono que estaba tratando de despertarla para
ofrecerle un plátano; inmediatamente se hicieron amigos entre ellos.
Cada día que pasaba, se hicieron más y más amigos, pero la chica
siempre pensaba en sus padres y lloraba todas las noches; el mono,
preocupado, decidió ayudarla a comenzar a construir una balsa.
Después de una semana la balsa estaba preparada y regresó a su
casa, pero los padres no aceptaron el mono de Nim. Entonces Nim se
escapó y regresó a la isla en la que podría vivir feliz con su amigo.
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