Se encuentra a gusto con los perros y los gatos; habla con esos medios locos, los niños, con los
que convivimos: les enseña cosmología y buenos modales, higiene y cuentos de hadas y, a
veces, incluso piano. En suma, nosotros desde la niñez no hacemos más que soñar con un
hombre que fuera todos los hombres a la vez. Pero parece a cada mujer le ha sido dado ser
todas las (y todos los hombres) a la vez. Hay algo más curioso todavía.
En nuestros días, se oye decir que basta comprender para perdonar. Pues bien, a mí me ha
parecido siempre que para las mujeres —por más universales que sean— es al revés. He tenido
muchos amigos que me aceptaban tal como soy y a los que yo aceptaba tal como eran, sin el
menor deseo de transformarno ́