Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 448

entre su cara y la mía. Observo la foto con los ojos entornados y me acerco mucho, muchísimo, pero no veo ninguna. Excepto el pelo quizá, aunque creo que ella lo tenía más claro. No me parezco a ella en absoluto. Y es un alivio. Mi subconsciente chasquea la lengua y me mira por encima de sus gafas de media luna con los brazos cruzados. ¿Por qué te torturas a ti misma? Ya has dicho que sí. Ya has decidido tu destino. Yo le respondo frunciendo los labios: Sí, lo he hecho, y estoy encantada. Quiero pasar el resto de mi vida tumbada en esta cama con Christian. La diosa que llevo dentro, sentada en posición de loto, sonríe serena. Sí, he tomado la decisión adecuada. Tengo que ir a buscar a Christian; estará preocupado. No tengo ni idea de cuánto rato he estado en esta habitación; creerá que he huido. Al pensar en su reacción exagerada, pongo los ojos en blanco. Espero que Grace y él hayan terminado de hablar. Me estremezco al pensar qué más debe de haberle dicho ella. Me encuentro a Christian subiendo las escaleras del segundo piso, buscándome. Su rostro refleja tensión y cansancio; no es el Christian feliz y despreocupado con el que llegué. Me quedo en el rellano y él se para en el último escalón, de manera que quedamos al mismo nivel. —Hola —dice con cautela. —Hola —contesto en idéntico tono. —Estaba preocupado… —Lo sé —le interrumpo—. Perdona… no era capaz de sumarme a la fiesta. Necesitaba apartarme, ¿sabes? Para pensar. Alargo la mano y le acaricio la cara. Él cierra los ojos y la apoya contra mi palma. —¿Y se te ocurrió hacerlo en mi dormitorio? —Sí. Me coge la mano, me atrae hacia él y yo me dejo caer en sus brazos, mi lugar preferido en todo el mundo. Huele a ropa limpia, a gel de baño y a Christian, el aroma más tranquilizador y excitante que W