Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Seite 440
—Escuchadme todos —dice Christian.
Espera un momento hasta que cesa el rumor de la sala, y todos vuelven a
centrar sus miradas en él.
—Gracias por haber venido. Debo decir que esperaba una tranquila cena
familiar, de manera que esto es una sorpresa muy agradable.
Mira fijamente a Mia, que sonríe radiante y le saluda discretamente.
Christian mueve la cabeza con simulada exasperación y prosigue.
—A Ros y a mí… —hace un gesto hacia la mujer pelirroja que está de pie
junto a una rubia menuda y vivaz—… nos fue ayer de muy poco.
Ah, es Ros, la mujer que trabaja con él. Ella sonríe y alza la copa hacia él.
—Así que me hace especialmente feliz estar aquí hoy para compartir con
todos vosotros una magnífica noticia. Esta preciosa mujer —baja la mirada hacia mí
—, la señorita Anastasia Rose Steele, ha aceptado ser mi esposa, y quería que todos
vosotros fuerais los primeros en saberlo.
¡Se produce una reacción de asombro general, vítores ocasionales, y luego
una ronda de aplausos! Dios… esto está pasando realmente de verdad. Creo que me he
puesto del color del vestido de Kate. Christian me coge la barbilla, alza mi boca hasta
sus labios y me da un beso fugaz.
—Pronto serás mía.
—Ya lo soy —susurro.
—Legalmente —musita, y me sonríe con aire malicioso.
Lily, que está al lado de Mia, parece alicaída; por la expresión que pone,
Gretchen parece haberse tragado algo muy desagradable y amargo. Paseo la vista con
cierta ansiedad entre la multitud congregada y localizo a Elena. Tiene la boca abierta.
Está atónita… horrorizada incluso, y al verla tan estupefacta, no puedo evitar una
intensa satisfacción. Al fin y al cabo, ¿qué demonios estás haciendo aquí?
Carrick y Grace interrumpen mis malévolos pensamientos, e
inmediatamente todos los Grey empiezan a abrazarme y a besarme, uno detrás de otro.
—Oh, Ana… estoy tan encantada de que vayas a formar parte de la familia
—dice Grace muy emocionada—. El cambio que ha dado Christian… Ahora es…
feliz. Te lo agradezco tanto.
Incómoda ante tal efusividad, yo me sonrojo, pero en el fondo estoy muy
contenta.
—¿Dónde está el anillo? —exclama Mia cuando me abraza.
—Eh…
¡El anillo! Vaya. Ni siquiera había pensado en el anillo. Miro de reojo a
Christian.
—Lo escogeremos juntos —dice Christian, fulminando a su hermana con la
mirada.
—¡Ay, no me mires así, Grey! —le reprocha ella, y luego le abraza—.