Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 422
con este hombre y su música, la intensidad de mi experiencia de esta mañana con él
aquí, y de todo lo que ha pasado durante la última semana, me abruma de nuevo, no
solo física sino también emocionalmente. Me siento por completo superada por todas
estas sensaciones. Estoy profundamente enamorada de él. Y por primera vez alcanzo a
entrever y comprender lo que él siente en relación con mi seguridad.
Al recordar que ayer estuve a punto de perderle, me echo a temblar y los
ojos se me llenan de lágrimas. Si le hubiera pasado algo… le amo tanto. Las lágrimas
corren libremente por mis mejillas. Hay tantas facetas en Christian: su personalidad
dulce y amable, y su vertiente dominante, ese lado agreste y brusco de «Yo puedo
hacer lo que me plazca contigo y tú me seguirás como un perrito»… sus cincuenta
sombras, todo él. Todo espectacular. Todo mío. Y soy consciente de que aún no nos
conocemos bien, y de que tenemos que superar un montón de cosas. Pero sé que los dos
lo deseamos… y que dispondremos de toda la vida para ello.
—Eh —musita, sosteniéndome la cabeza entre las manos y mirándome
intensamente. Sigue dentro de mí—. ¿Por qué lloras? —dice con la voz preñada de
preocupación.
—Porque te quiero tanto —susurro.
Él absorbe mis palabras con los ojos entrecerrados, como drogado. Y
cuando vuelve a abrirlos, arden de amor.
—Y yo a ti, Ana. Tú me… completas.
Y me besa con ternura mientras Roberta Flack termina su canción.
***
Hemos hablado y hablado y hablado, sentados juntos sobre la cama del
cuarto de juegos, yo sobre su regazo y rodeándonos con las piernas mutuamente. La
sábana de satén rojo nos envuelve como si fuera un refugio majestuoso, y no tengo ni
idea de cuánto tiempo ha pasado. Christian está riéndose de mi imitación de Kate
durante la sesión de fotos en el Heathman.
—Pensar que podría haber sido ella quien me entrevistara. Gracias a Dios
que existen los resfriados —murmura, y me besa la nariz.
—Creo que tenía la gripe, Christian —le riño, y dejo que mis dedos
deambulen a trav