Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 391
dedos a este hombre cariñoso, vital, sensual, me tranquiliza y me confirma que está
realmente aquí, delante de mí. Ha vuelto. Él ni siquiera parpadea. Solo me mira
atentamente.
—Estoy bien. No me pienso ir a ninguna parte.
—Oh, gracias a Dios. —Vuelvo a abrazarle por la cintura y él me rodea
con sus brazos otra vez—. ¿Tienes hambre? ¿Quieres algo de beber?
—Sí.
Me aparto para ir a buscarle algo, pero él no me deja ir. Me mantiene
abrazada y le tiende una mano a José.
—Señor Grey —dice José en tono tranquilo.
Christian suelta un pequeño resoplido.
—Christian, por favor —dice.
—Bienvenido, Christian. Me alegro de que estés bien, y… esto… gracias
por dejarme dormir aquí.
—No hay problema.
Christian entorna los ojos, pero en ese momento la señora Jones aparece de
repente a su lado. Entonces me doy cuenta de que no va tan arreglada como siempre.
No lo había notado hasta ahora. Lleva el pelo suelto, unas mallas gris claro y una
enorme sudadera también gris con las letras WSU COUGARS bordadas en el pecho,
que la hace parecer más bajita. Y mucho más joven.
—¿Le apetece que le sirva algo, señor Grey?
Se seca los ojos con un pañuelo de papel.
Christian le sonríe con afecto.
—Una cerveza, por favor, Gail… Una Budvar, y algo de comer.
—Ya te lo traigo yo —murmuro, con ganas de hacer algo por mi hombre.
—No. No te vayas —dice él en voz baja, estrechándome más fuerte.
El resto de la familia se acerca, y Ethan y Kate se unen también a nosotros.
Christian le estrecha la mano a Ethan y besa fugazmente a Kate en la mejilla. La señora
Jones vuelve con una botella de cerveza y un vaso. Él coge la botella y, al ver el vaso,
niega con la cabeza. Ella sonríe y regresa a la cocina.
—Me sorprende que no quieras algo más fuerte —comenta Elliot—. ¿Y qué
coño te ha pasado? La primera noticia que tuve fue cuando papá me llamó para
decirme que la carraca esa había desaparecido.
—¡Elliot! —le riñe Grace.
—El helicóptero —masculla Christian corrigiendo a Elliot, que sonríe, y yo
sospecho que se trata de una broma familiar—. Sentémonos y te lo cuento.
Christian me lleva hasta el sofá, y todo el mundo se sienta, todos con los
ojos puestos en él. Bebe un buen trago de cerveza, y en ese momento ve a Taylor
rondando por el umbral del vestíbulo. Le saluda con un movimiento de cabeza y Taylor
responde del mismo modo.