Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 382
bien.
—Salud. Cuéntame qué tal fue la exposición.
Sonríe radiante y se lanza a explicármelo, entusiasmado. Vendió todas las
fotos menos tres, y con eso ha pagado el préstamo académico y aún le queda algo de
dinero para él.
—Y la oficina de turismo de Portland me ha encargado unos paisajes. No
está mal, ¿eh? —dice orgulloso.
—Oh, eso es fantástico, José. Pero ¿no interferirá con tus estudios? —
pregunto con cierta preocupación.
—Qué va. Ahora que vosotras os habéis ido, y también los otros tres tipos
con los que solía salir, tengo más tiempo.
—¿No hay ninguna monada que te mantenga ocupado? La última vez que te
vi estabas rodeado de una docena de chicas que se te comían con los ojos —le digo,
arqueando una ceja.
—Qué va, Ana. Ninguna de ellas es lo bastante mujer para mí —suelta en
plan fanfarrón.
—Claro. José Rodríguez, el rompecorazones —replico con una risita.
—Eh… que yo también tengo mi encanto, Steele.
Parece ofendido, y me arrepiento un poco de mis palabras.
—Estoy convencida de eso —le digo en tono conciliador.
—¿Y cómo está Grey? —pregunta, de nueve afable.
—Está bien. Estamos bien —murmuro.
—¿Dijiste que la cosa va en serio?
—Sí, va en serio.
—¿No es demasiado mayor para ti?
—Oh, José. ¿Sabes qué dice mi madre? Que yo ya nací vieja.
José hace un gesto irónico.
—¿Cómo está tu madre? —pregunta, y de ese modo salimos de terreno
pantanoso.
—¡Ana!
Me doy la vuelta, y ahí están Kate y Ethan. Ella está guapísima, con un
bronceado fantástico, tonos rojizos en su rubia cabellera y una preciosa y deslumbrante
sonrisa. Viste una camisola blanca y unos tejanos ajustados del mismo color que le
hacen un tipo estupendo. Todo el mundo la mira. Yo me levanto de un salto para darle
un abrazo. ¡Oh, cómo la he echado de menos!
Ella me aparta un poco para examinarme bien. Me mira de arriba abajo y
yo me ruborizo.
—Has adelgazado. Mucho. Y estás distinta. Pareces más mayor. ¿Qué ha
pasado? —dice con una actitud muy maternal—. Me gusta tu vestido. Te sienta bien.
—Han pasado muchas cosas desde que te fuiste. Ya te lo contaré luego,