Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 357

—No. Me mira y parpadea, sin saber qué decir; entonces se pasa la mano por el pelo, y su enfado se convierte en desconcierto. De repente está tan gracioso, que no puedo evitar sonreírle. Él frunce el ceño. —¿Qué? —me grita otra vez. —Tú. —¡Oh, Anastasia! Eres la mujer más frustrante que he conocido en mi vida. —Levanta las manos al aire, exasperado—. Muy bien, conduciré yo. Le agarro por las solapas de la chaqueta y le acerco a mí. —No… usted es el hombre más frustrante que he conocido en mi vida, señor Grey. Él baja los ojos hacia mí, oscuros e intensos, luego desliza los brazos alrededor de mi cintura y me abraza muy fuerte. —Entonces puede que estemos hechos el uno para el otro —dice en voz baja con la nariz hundida en mi pelo, e inspira profundamente. Le rodeo con los brazos y cierro los ojos. Por primera vez desde esta mañana, me siento relajada. —Oh… Ana, Ana, Ana —susurra, con los labios pegados a mi cabello. Estrecho mi abrazo y nos quedamos así, inmóviles, disfrutando de un momento de inesperada tranquilidad en la calle. Me suelta y me abre la puerta del pasajero. Entro y me siento en silencio, mirando como él rodea el coche. Arranca y se incorpora al tráfico, canturreando abstraído al son de Van Morrison. Uau. Nunca le había oído cantar, ni siquiera en la ducha, nunca. Frunzo el ceño. Tiene una voz encantadora… cómo no. Mmm… ¿me habrá oído él cantar? ¡Si fuera así, no te habría pedido que te casaras con él! Mi subconsciente tiene los brazos cruzados, vestida con estampado de cuadros Burberry. Termina la canción y Christian sonríe satisfecho. —Si nos hubieran puesto una multa, este coche está a tu nombre, ¿sabes