Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 346

reunión inicial, y quizá Christian me deje quedar con él más adelante. Me olvido de eso, salgo a toda prisa del despacho y me despido de Claire con un presuroso gesto de la mano. También he de pensar en el cumpleaños de Christian. Sé qué voy a regalarle. Me gustaría que lo tuviera hoy antes de vernos con el doctor Flynn, pero ¿cómo? Al lado del aparcamiento hay una tiendecita que vende baratijas para turistas. De repente tengo una inspiración y entro. *** Media hora más tarde entro en el salón y Christian está de pie, hablando por la BlackBerry y mirando por el gran ventanal. Se da la vuelta, me sonríe radiante y decide poner fin a la llamada. —Magnífico, Ros. Dile a Barney que partiremos de ahí… Adiós. Se me acerca con paso decidido y yo le espero tímidamente en el umbral. Se ha cambiado de ropa, lleva una camiseta blanca y vaqueros, y tiene un aspecto de chico malo muy provocativo… Uau. —Buenas tardes, señorita Steele —murmura, y se inclina para besarme—. Felicidades por su ascenso. Me rodea entre sus brazos. Huele maravillosamente. —Te has duchado. —Acabo de entrenar con Claude. —Ah. —He logrado patearle el culo dos veces. Christian sonríe de oreja a oreja como un chaval satisfecho de sí mismo. Es una sonrisa contagiosa. —¿Y eso no ocurre muy a menudo? —No, y cuando pasa es muy satisfactorio. ¿Tienes hambre? Niego con la cabeza. —¿Qué? —exclama ceñudo. —Estoy nerviosa. Por lo del doctor Flynn. —Yo también. ¿Qué tal el día? Me suelta de su abrazo y le hago un breve resumen. Me escucha con atención. —Ah… tengo que decirte otra cosa —añado—. Había quedado para comer con Mia. Él arquea las cejas, sorprendido. —No me lo habías dicho. —Ya lo sé. Me olvidé. No he podido ir por culpa de la reunión. Ethan ha ido en mi lugar y ha comido con ella. Se le oscurece el semblante. —Ya. Deja de morderte el labio.