Literatura BDSM Cincuenta sombras más oscuras | Page 339
Salgo con cierta dificultad del coche, limitada por la falda de tubo.
Christian baja con agilidad, cómodo con su cuerpo, o al menos esa es la impresión que
transmite. Mmm… alguien que no puede soportar que le toquen no puede sentirse tan
cómodo con su cuerpo. Frunzo el ceño ante ese pensamiento fugaz.
—No olvides que esta tarde a las siete hemos quedado con el doctor Flynn
—dice, y me tiende la mano.
Cierro la puerta con el mando y se la tomo.
—No me olvidaré. Confeccionaré una lista de preguntas para hacerle.
—¿Preguntas? ¿Sobre mí?
Asiento.
—Yo puedo contestar a cualquier pregunta que tengas sobre mí.
Christian parece ofendido.
Le sonrío.
—Sí, pero yo quiero la opinión objetiva de ese charlatán carísimo.
Frunce el ceño, y de repente me atrae hacia él y me sujeta con fuerza ambas
manos a la espalda.
—¿Seguro que es buena idea? —dice con voz baja y ronca.
Yo me echo hacia atrás y veo la larga sombra de la ansiedad acechando en
sus ojos muy abiertos, y se me desgarra el alma.
—Si no quieres que lo haga, no lo haré.
Le miro y deseo borrar la preocupación de su rostro a base de caricias.
Tiro de una de mis manos y él la suelta. Le toco la mejilla con ternura: el afeitado
matutino la ha dejado muy suave.
—¿Qué te preocupa? —pregunto con voz tranquila y dulce.
—Que me dejes.
—Christian, ¿cuántas veces tengo que decírtelo? No voy a dejarte. Ya me
has contado lo peor. No te abandonaré.
—Entonces, ¿por qué no me has contestado?
—¿Contestarte? —murmuro con fingida inocencia.
—Ya sabes de qué hablo, Ana.
Suspiro.
—Quiero saber si soy bastante para ti, Christian. Nada más.
—¿Y mi palabra no te basta? —dice exasperado, y me suelta.
—Christian, todo esto ha sido muy rápido. Y tú mismo lo has reconocido,
estás destrozado de cincuenta mil formas distintas. Yo no puedo darte lo que necesitas
—musito—. Eso no es para mí, sobre todo después de haberte visto con Leila. ¿Quién
dice que un día no conocerás a alguien a quien le guste hacer lo que tú haces? ¿Y quién
dice que tú no… ya sabes… te enamorarás de ella? De alguien que se ajuste mucho
mejor a tus necesidades.
Pensar en Christian con otra persona me pone enferma. Bajo la mirada a