Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 88

—Claro que sí —le susurro casi sin respiración. Ladea la cabeza con una expresión ardiente, arrogante y divertida. —¿Y qué voy a hacer al respecto? —Tienes que ser duro. Él parpadea para ocultar su sorpresa. —¿Duro? —Por favor. —¿Quieres más? Asiento lentamente. Las puertas del ascensor se abren y ya estamos en casa. —¿Cómo de duro? —Jadea y sus ojos se oscurecen. Le miro sin decir nada. Cierra los ojos un momento y después me coge la mano y tira de mí hacia el vestíbulo. Cuando cruzamos las puertas dobles, nos encontramos a Sawyer de pie en el pasillo, mirándonos expectante. —Sawyer, quiero un informe dentro de una hora —dice Christian. —Sí, señor. —Se gira y se dirige a la oficina de Taylor. ¡Tenemos una hora! Christian me mira otra vez. —¿Duro? Yo asiento. —Bien, señora Grey. Creo que está de suerte. Hoy estoy atendiendo peticiones.