Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 74
con una sonrisa deslumbrante. Quiero enfadarme con él, pero es imposible cuando tiene este humor. Ahora
que lo pienso, ha estado más animado desde que salió del estudio esta mañana. Y me parece que yo estoy un
poco quisquillosa porque tenemos que volver a la realidad y no sé si va a volver a ser el Christian más
reservado de antes de la luna de miel o voy a conseguir que siga siendo su nueva versión mejorada.
—¿Por qué estás tan contento? —le pregunto.
Vuelve a sonreírme.
—Porque esta conversación es tan… normal.
—¡Normal! —Río mordaz—. ¡Después de tres semanas de matrimonio! Vaya…
Su sonrisa desaparece.
—Era broma, Christian —me apresuro a decir porque no quiero estropearle el buen humor. Me doy cuenta
de la poca seguridad en sí mismo que demuestra tener a veces. Sospecho que siempre ha sido así, pero que ha
ocultado esa inseguridad tras su fachada intimidatoria. Es fácil ponerle el dedo en la llaga, probablemente
porque no está acostumbrado. Eso es una revelación para mí y vuelvo a sorprenderme de todo lo que nos
queda por aprender el uno del otro—. No te preocupes, seguiré con el Saab —le digo y me giro para mirar
por la ventanilla intentando mantener a raya el mal humor.
—Oye, ¿qué te pasa?
—Nada.
—A veces eres tan exasperante, Ana… Dímelo.
Le miro y le sonrío.
—Lo mismo se puede decir de usted, señor Grey.
Frunce el ceño.
—Lo estoy intentando —dice en voz baja.
—Lo sé. Yo también. —Sonrío y mi humor mejora un poco.
Carrick está ridículo atendiendo la barbacoa con ese gorro de cocinero y el delantal que pone «Licencia para
asar». Cada vez que le miro no puedo evitar sonreír. De hecho mi humor ha mejorado considerablemente.
Estamos todos sentados alrededor de una mesa en la terraza de la casa de la familia Grey, disfrutando del sol
de finales del verano. Grace y Mia están poniendo varias ensaladas en la mesa mientras Elliot y Christian
intercambian insultos con cariño y hablan de los planos de la nueva casa y Ethan y Kate no dejan de hacerme
preguntas sobre la luna de miel. Christian no me ha soltado la mano y juguetea con mis anillos de boda y de
compromiso.
—Si consigues finalizar los detalles de los planos con Gia, tengo un hueco desde septiembre hasta
mediados de noviembre. Puedo traer a todo el equipo y ponernos con ello —le está diciendo Elliot mientras
estira el brazo y rodea los hombros de Kate, lo que la hace sonreír.
—Gia tiene que venir mañana por la noche para hablar de los planos —responde Christian—. Espero que
podamos terminar con eso entonces. —Se gira y me mira expectante.
Oh… me acabo de enterar.
—Claro. —Le sonrío sobre todo porque está su familia delante, pero vuelvo a perder el buen humor
repentinamente. ¿Por qué toma esas decisiones sin decírmelo? ¿O es por Gia (toda caderas exuberantes,