Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 54

llenos de deseo—. Me distraes. Necesito solucionar esto para poder volver a mi luna de miel. —Me recorre la cara con el dedo índice y me acaricia la barbilla, haciendo que levante la cabeza. —Vale, perdona. —No te disculpes. Me encanta que me distraigas. —Me da un beso en la comisura de la boca—. Vete a gastar dinero —dice liberándome. —Lo haré. —Le sonrío y salgo del estudio. Mi subconsciente niega con la cabeza y frunce los labios: No le has dicho que querías coger la moto de agua, me regaña con voz cantarina. La ignoro… ¡Arpía! Taylor está esperando. —Todo aclarado con el alto mando… ¿Podemos irnos? —Le sonrío intentando no mostrar sarcasmo en mi voz. Taylor no oculta su sonrisa de admiración. —Después de usted, señora Grey. Taylor me explica pacientemente los controles de la moto de agua y cómo conducirla. Transmite una especie de autoridad tranquila y amable; es un buen profesor. Estamos en la lancha motora, cabeceando y meciéndonos en las tranquilas aguas del puerto junto al Fair Lady. Gaston nos observa, su expresión oculta por las gafas de sol, y un miembro de la tripulación se ocupa de manejar la lancha. Vaya… Tengo a tres personas pendientes de mí solo porque me apetece ir de compras. Es ridículo. Me ciño el chaleco salvavidas y miro a Taylor con una sonrisa encantadora. Él me tiende la mano para ayudarme a subir a la moto de agua. —Átese la cinta de la llave del contacto a la muñeca, señora Grey. Si se cae, el motor se parará de forma automática —me aconseja. —Vale. —¿Lista? Asiento entusiasmada. —Pulse el botón de encendido cuando esté a un metro y medio del barco. La seguiremos. —De acuerdo. Empuja la moto para que se aparte de la lancha y me alejo flotando hacia al puerto. Cuando Taylor me da la señal, pulso el botón y el motor cobra vida con un rugido. —¡Bien, señora Grey, poco a poco! —me grita Taylor. Aprieto el acelerador. La moto de agua se lanza hacia delante y de repente se para. ¡Mierda! ¿Cómo lo hace Christian para que parezca tan fácil? Lo intento de nuevo y de nuevo se para. ¡Mierda, mierda! —¡Tiene que mantener la potencia, señora Grey! —Sí, sí, sí… —murmuro entre dientes. Lo intento una vez más apretando la palanca muy suavemente y la