Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 425
—Sí, por favor. La acompaño, señorita Steele.
Sale de detrás del mostrador y señala uno de los pasillos. Lleva unas zapatillas Converse. Sin darme cuenta
me pregunto qué tal le quedaría unos tacones de vértigo. Louboutins… Nada más que Louboutins.
—Están con los artículos de electricidad, en el pasillo número ocho. —Le tiembla la voz y se sonroja…
otra vez.
Le afecto. La esperanza nace en mi pecho. No es gay. Sonrío para mis adentros.
—La sigo —murmuro y extiendo la mano para señalarle que vaya delante. Si ella va delante tengo tiempo
y espacio para admirar ese culo fantástico. La verdad es que lo tiene todo: es dulce, educada y bonita, con
todos los atributos físicos que yo valoro en una sumisa. Pero la pregunta del millón de dólares es: ¿podría ser
una sumisa? Seguro que no sabe nada de ese estilo de vida (mi estilo de vida), pero me encantaría introducirla
en ese mundo. Te estás adelantando mucho, Grey.
—¿Ha venido a Portland por negocios? —pregunta interrumpiendo mis pensamientos. Habla en voz alta,
intentando fingir desinterés. Hace que tenga ganas de reír; es refrescante. Las mujeres no suelen hacerme reír.
—He ido a visitar el departamento de agricultura de la universidad, que