Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 406
—Dios, le quiero mucho, pero dormido es como mejor está —murmura contra mis labios.
—No podría estar más de acuerdo.
Me mira con ojos tiernos.
—Casi no me puedo creer que lleve con nosotros dos años.
—Lo sé… —Le doy un beso y durante un momento me siento transportada al día del nacimiento de Ted:
la cesárea de emergencia, la agobiante ansiedad de Christian, la serenidad firme de la doctora Greene cuando
mi pequeño Bip tenía dificultades para salir. Me estremezco por dentro al recordarlo.
—Señora Grey, lleva de parto quince horas. Sus contracciones se han ralentizado a pesar de la oxitocina.
Tenemos que hacer una cesárea; hay sufrimiento fetal. —La doctora Greene es firme.
—¡Ya era hora, joder! —gruñe Christian.
La doctora Greene le ignora.
—Christian, cállate. —Le aprieto la mano. Mi voz es baja y débil y todo está borroso: las paredes, las
máquinas, la gente con bata verde… Solo quiero dormir. Pero tengo que hacer algo importante primero…
Oh, sí.
—Quería que naciera por parto natural.
—Señora Grey, por favor. Tenemos que hacer una cesárea.
—Por favor, Ana —suplica Christian.
—¿Podré dormir entonces?
—Sí, nena, sí —dice Christian casi en un sollozo y me da un beso en la frente.
—Quiero ver a mi pequeño Bip.
—Lo verás.
—Está bien —susurro.
—Por fin… —murmura la doctora Greene—. Enfermera, llame al anestesista. Doctor Miller, prepárese
para una cesárea. Señora Grey, vamos a llevarla al quirófano.
—¿Al quirófano? —preguntamos Christian y yo a la vez.
—Sí. Ahora.
Y de repente nos movemos. Las luces del techo son manchas borrosas y al final se convierten en una larga
línea brillante mientras me llevan corriendo por el pasillo.
—Señor Grey, tendrá que ponerse un uniforme.
—¿Qué?
—Ahora, señor Grey.
Me aprieta la mano y me suelta.
—¡Christian! —le llamo porque siento pánico.
Cruzamos otro par de puertas y al poco tiempo una enfermera está colocando una pantalla por encima de
mi pecho. La puerta se abre y se cierra y de repente hay mucha gente en la habitación. Hay mucho ruido…
Quiero irme a casa.