Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Seite 370

—Dos meses o así. Yo no recuerdo nada. —¿Has hablado con tu madre y con tu padre de ello? —No. —Tal vez deberías. Quizá ellos podrían ayudarte con esas lagunas. Me abraza con fuerza. —Mira. —Me pasa los papeles que tiene en la mano, que resultan ser dos fotografías. Estiro el brazo y enciendo la lamparilla para poder examinarlas con detalle. La primera es de una casa bastante antigua con una puerta principal amarilla y una gran ventana con un tejado a dos aguas. Tiene un porche y un pequeño patio delantero. Es una casa sin nada especial. La segunda foto es de una familia, a primera vista una familia normal de clase media: un hombre con su esposa, diría yo, y sus hijos. Los dos adultos llevan unas vulgares camisetas azules que han soportado mucho lavados. Deben de tener unos cuarenta y tantos. La mujer tiene el pelo rubio recogido y el hombre lleva el pelo cortado a cepillo muy corto. Los dos sonríen cálidamente a la cámara. El hombre rodea con el brazo los hombros de una niña adolescente con expresión hosca. Observo a los niños: dos chicos, gemelos idénticos, de unos doce años, ambos con el pelo rubio y sonriendo ampliamente a la cámara. Hay otro niño más joven con el pelo rubio rojizo, que frunce el ceño. Y detrás de él, un niño pequeño con el pelo cobrizo y los ojos grises muy abiertos, asustado, vestido con ropa desigual y agarrando una mantita de niño sucia. Joder. —Eres tú —susurro y noto el corazón en la garganta. <: