Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Seite 338
Un hombre de mediana edad entra en el despacho. Tiene entradas y lleva un traje inmaculado y caro de
color carbón y una corbata a juego. Me tiende la mano.
—Señora Grey, soy Troy Whelan. —Me sonríe, nos estrechamos las manos y se sienta frente a mí—. Mi
colega me dice que quiere usted retirar una gran cantidad de dinero.
—Correcto. Cinco millones de dólares.
Se gira hacia el sofisticado ordenador y escribe unos cuantos números.
—Normalmente necesitamos que se nos avise con antelación para poder retirar grandes cantidades de
dinero. —Hace una pausa y me dedica una sonrisa tranquilizadora a la vez que arrogante—. Pero por suerte
aquí guardamos las reservas de efectivo de toda la costa noroeste del Pacífico —alardea.
Por favor, ¿está intentando impresionarme?
—Señor Whelan, tengo algo de prisa. ¿Qué se necesita? Llevo conmigo mi carnet de conducir y el
talonario de cheques de la cuenta conjunta que comparto con mi marido. ¿Solo tengo que rellenar un cheque?
—Lo primero es lo primero, señora Grey. ¿Puedo ver su identificación? —Pasa del tono jovial al de
banquero serio.
—Tome —digo pasándole mi carnet de conducir.
—Señora Grey… Aquí dice Anastasia Steele.
Oh, mierda…
—Oh… sí. Mmm…
—Llamaré al señor Grey.
—Oh, no, eso no será necesario. —¡Mierda!—. Debo de llevar algo con mi nombre de casada. —Rebusco
en el bolso. ¿Qué tengo que lleve mi nombre? Saco mi cartera, la abro y encuentro una foto en la que estamos
Christian y yo en la cama del camarote del Fair Lady. ¡No puedo enseñarle eso! Saco la American Express
negra.
—Tome.
—Señora Anastasia Gr W