Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 319
me cuelgo en el brazo la chaqueta doblada. Cuando lo hago, su BlackBerry se cae al suelo. La recojo y sin
darme cuenta la desbloqueo. Se abre por la pantalla de mensajes. Veo mi mensaje y otro por encima.
Se me eriza el vello. Joder.
*Me ha encantado verte. Ahora lo entiendo. No te preocupes. Serás un padre fantástico.*
Es de ella. De la señora Elena, alias la Bruja Robinson.
Mierda. Ahí es adonde ha ido: ¡a verla a ella!