Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 293

brazos. —Volvamos, nena —me dice. —¿Conduces tú? —Claro. Cuando volvemos al hospital esa tarde, Ray está diferente. Necesito un momento para darme cuenta de que el sonido de bombeo del respirador ha desaparecido. Ray respira por sí mismo. Me inunda una sensación de alivio. Le acaricio la cara barbuda y saco un pañuelo de papel para limpiarle con cuidado la saliva de la boca. Christian sale en busca de la doctora Sluder y el doctor Crowe para que le den el último parte, mientras yo me siento como es habitual al lado de la cama para hacerle compañía. Desdoblo la sección de deportes del periódico Oregonian del domingo y empiezo a leer la noticia del partido de fútbol que enfrentó al Sounders y el Real Salt Lake. Por lo que dicen fue un partido emocionante, pero el Sounders cayó derrotado por un gol en propia puerta de Kasey Keller. Le aprieto la mano a Ray y sigo leyendo. —El marcador final fue de Sounders uno, Real Salt Lake dos. —¿Hemos perdido, Annie? ¡No! —dice Ray con voz áspera y me aprieta la mano. ¡Papá!