Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 285

Frunce el ceño y me coge con fuerza por la cintura. Yo vuelvo a apoyarme contra su pecho y escucho solo una parte de la conversación—. Bien… ¿Cuál es la hora estimada de llegada?… ¿Y los otros, mmm… paquetes? —Christian mira el reloj—. ¿Tienen todos los detalles en el Heathman?… Bien… Sí. Eso puede esperar hasta el lunes por la mañana, pero envíamelo en un correo por si acaso: lo imprimiré, lo firmaré y te lo mandaré de vuelta escaneado… Pueden esperar. Vete a casa, Andrea… No, estamos bien, gracias. —Cuelga. —¿Todo bien? —Sí. —¿Es por lo de Taiwan? —Sí. —Se mueve un poco debajo de mí. —¿Peso mucho? Ríe entre dientes. —No, nena. —¿Estás preocupado por el negocio con los taiwaneses? —No. —Creía que era importante. —Lo es. El astillero de aquí depende de ello. Hay muchos puestos de trabajo en juego. ¡Oh! —Solo nos queda vendérselo a los sindicatos. Eso es trabajo de Sam y Ros. Pero teniendo en cuenta cómo va la economía, ninguno de nosotros tenemos elección. Bostezo. —¿La aburro, señora Grey? —Vuelve a acariciarme el pelo otra vez, divertido. —¡No! Nunca… Es que estoy muy cómoda en tu regazo. Me gusta oírte hablar de tus negocios. —¿Ah, sí? —pregunta sorprendido. —Claro. —Me echo un poco atrás para mirarle—. Me encanta oír cualquier información que te dignes compartir conmigo. —Le sonrío burlonamente y él me mira divertido y niega con la cabeza. —Siempre ansiosa por recibir información, señora Grey. —Dímelo —le digo mientras me acomodo contra su pecho. —¿Que te diga qué? —Por qué lo haces.