Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 264
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¿qué ha
S eñor Rodríguez, mi queridopasado? —Tengo la voz ronca y un poco pastosa por las lágrimas no
derramadas. Ray,
Ray. Mi padre.
—Ha tenido un accidente de coche.
—Vale, voy… Voy para allá ahora mismo. —La adrenalina me corre por todo el cuerpo y me llena de
pánico a su paso. Me cuesta respirar.
—Le han trasladado a Portland.
¿A Portland? ¿Por qué demonios le han llevado a Portland?
—Le han llevado en helicóptero, Ana. Yo ya estoy de camino. Hospital OHSU. Oh, Ana, no he visto el
coche. Es que no lo vi… —Se le quiebra la voz.
El señor Rodríguez… ¡no!
—Te veré allí —dice el señor Rodríguez con voz ahogada y cuelga.
Un pánico oscuro me atenaza la garganta y me abruma. Ray… No. No. Inspiro hondo para calmarme, cojo
el teléfono y llamo a Roach. Responde al segundo tono.
—¿Sí, Ana?
—Jerry, tengo un problema con mi padre.
—¿Qué ha ocurrido, Ana?
Se lo explico apresuradamente, sin apenas detenerme para respirar.
—Vete. Debes irte. Espero que tu padre se ponga bien.
—Gracias. Te mantendré informado. —Cuelgo de golpe sin darme cuenta, pero ahora mismo eso es lo que
menos me importa.
—¡Hannah! —grito, consciente de la ansiedad que hay en mi voz. Un segundo después ella asoma la
cabeza por la puerta mientras voy metiendo las cosas en mi bolso y guardando papeles en mi maletín.
—¿Sí, Ana? —pregunta frunciendo el ceño.
—Mi padre ha sufrido un accidente. Tengo que irme.
—Oh, Dios mío…
—Cancela todas mis citas para hoy. Y para el lunes. Tendrás que acabar tú de preparar la presentac