Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 250
—Se supone que debo evitarlo, señora —dice en voz baja pero resignada.
—Quiero saber lo que sea que tenga que decirme.
Mi tono es más contundente de lo que pretendía. Prescott contiene un suspiro.
—Entonces tendré que registrarlas a las dos antes de que usted se encuentre con ellas.
—Está bien. ¿Y puedes hacerlo?
—Estoy aquí para protegerla, señora Grey, de modo que sí, puedo. También creo que sería aconsejable
que me quedara con usted mientras hablan.
—Bien. —Le permito esa concesión. Además, la última vez que vi a Leila iba armada—. Vamos.
Prescott se levanta.
—Hannah —llamo.
Hannah abre la puerta demasiado deprisa. Debía de estar esperando fuera justo al lado.
—¿Puedes ir a ver si la sala de reuniones está libre, por favor?
—Ya lo he comprobado y sí que lo está. Puedes utilizarla.
—Prescott, ¿puedes registrarlas ahí? ¿Tiene la privacidad suficiente?
—Sí, señora.
—Yo iré dentro de cinco minutos. Hannah, lleva a Leila Williams y a la persona que está con ella a la sala
de reuniones.
—Ahora mismo. —Hannah mira ansiosa a Prescott y después a mí—. ¿Quieres que cancele tu siguiente
reunión? Es a las cuatro, pero es en la otra punta de la ciudad.
—Sí —murmuro distraída. Hannah asiente y se va.
¿Qué demonios puede querer Leila? No creo que haya venido aquí para hacerme daño. No lo hizo en el
pasado cuando tuvo la oportunidad. Christian se va a poner hecho una furia. Mi subconsciente frunce los
labios, cruza remilgadamente las piernas y asiente. Tengo que decirle lo que voy a hacer. Le escribo un
correo rápido, me quedo parada y miro la hora. Siento una punzada de dolor momentánea. Iba todo tan bien
desde que estuvimos