Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 238
centrarse en el otro pecho.
—¿Impaciente, señora Grey? —Vuelve a chuparme el pezón con fuerza. Yo le tiro del pelo. Él gruñe y
levanta la vista—. Te voy a atar —me amenaza.
—Tómame —le suplico.
—Todo a su tiempo —dice contra mi piel.
Su mano baja a una velocidad insultantemente lenta hasta mis caderas mientras sigue ocupándose del
pezón con la boca. Gimo con fuerza, mi respiración es rápida y poco profunda e intento volver a animarle a
entrar en mí moviendo la cadera y apretándome contra él. Él está duro, muy cerca y pesa, pero se está
tomando su tiempo conmigo.
¡Que le den! Me pongo otra vez a pelear y me retuerzo, decidida a quitármelo de encima.
—Pero ¿qué…?
Christian me coge las manos y me las aprieta contra la cama con los brazos totalmente abiertos y apoya
todo el peso de su cuerpo sobre mí, dominándome completamente. Estoy sin aliento y como loca.
—Querías resistencia —le digo jadeando.
Él se levanta sobre mí y me mira, con las manos todavía agarrándome las muñecas. Le coloco los talones
en el culo y empujo. No se mueve. ¡Arrrggg!
—¿No quieres que juguemos con calma? —me pregunta asombrado, con los ojos encendidos por la
excitación.
—Solo quiero que me hagas el amor, Christian.
¿Cómo puede ser tan obtuso? Primero peleamos y luchamos y después todo es ternura y dulzura. Es
confuso. Estoy en la cama con el señor Temperamental.
—Por favor… —Vuelvo a ponerl R