Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Seite 221
«Tú eres la mejor terapia.» Esas palabras que me susurró una vez cuando hacíamos el amor resuenan en mi
cabeza. ¿Lo soy? Oh, Christian, eso espero.
Miro a Kate. Está guapísima, pero ella siempre lo está. Ella y Elliot no están tan animados. Él parece
nervioso; cuenta los chistes demasiado alto y su risa es un poco tensa. ¿Habrán tenido una pelea? ¿Qué le
estará preocupando? ¿Será esa mujer? Se me cae el alma a los pies al pensar que puede hacerle daño a mi
mejor amiga. Miro a la entrada, casi esperando ver a Gia pavoneándose tranquilamente por el restaurante en
dirección a nosotros. Mi mente me está jugando malas pasadas. Creo que es por el alcohol que he tomado.
Empieza a dolerme la cabeza.
De repente Elliot nos sobresalta a todos arrastrando la silla, que chirría contra el suelo de azulejo, para
ponerse de pie de golpe. Todos nos quedamos mirándole. Él mira a Kate un segundo y de repente planta una
rodilla en el suelo delante de ella.
Oh. Dios. Mío…
Elliot le coge la mano a Kate y el silencio se cierne sobre el restaurante; todo el mundo deja de comer y de
hablar e incluso de andar y se queda mirando.
—Mi preciosa Kate, te quiero. Tu gracia, tu belleza y tu espíritu ardiente no tienen igual y han atrapado mi
corazón. Pasa el resto de tu vida conmigo. Cásate conmigo.
¡Madre mía!