Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 220

hacia abajo, fascinado por mi espalda al aire. Me la acaricia con los dedos hasta que llega al borde del vestido, donde la carne pálida se encuentra con la tela plateada—. Es muy atrevido —murmura. Su mano desciende un poco más, siguiendo por mi culo y bajando por el muslo desnudo. Se detiene y sus ojos grises brillan con un tono azulado. Lentamente sus dedos ascienden de nuevo hasta el dobladillo de mi vestido. Observo sus dedos largos que me rozan levemente, acariciándome la piel y dejando un cosquilleo a su paso, y mi boca forma una O perfecta. —No hay mucha distancia entre aquí… —dice tocando el dobladillo de mi vestido— y aquí —susurra subiendo un poco el dedo. Doy un respingo cuando los dedos me acarician el sexo, moviéndose de forma provocativa sobre mis bragas, sintiéndome y excitándome. —¿Adónde quieres llegar? —le susurro. —Quiero llegar a explicar que esto no está muy lejos… —Sus dedos se deslizan sobre mis bragas y en un segundo mete uno debajo, contra la carne suave y humedecida—. De esto. —Introduce un dedo en mi interior. Doy un respingo y gimo bajito. —Esto es mío —me susurra al oído. Cierra los ojos y mete y saca el dedo rítmicamente de mi interior—. Y no quiero que nadie más lo vea. Mi respiración se vuelve entrecortada y mis jadeos se acompasan con el ritmo de su dedo. Le estoy viendo en el espejo mientras me hace esto… y es algo más que erótico. —Así que si eres buena y no te agachas, no habrá ningún problema —¿Lo apruebas? —le pregunto. —No, pero no voy a prohibirte que lo lleves. Estás espectacular, Anastasia. —Saca de repente el dedo, dejándome con ganas de más, pero él se mueve para quedar frente a mí. Me coloca la punta de su dedo invasor en V