Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 211
beso tierno.
—Y por ti también. —Sonrío—. Pero me siento como si hubiera hecho trampas porque yo no he tenido
que esperar mucho para encontrarte.
Sonríe.
—¿Tan buen partido soy?
—Christian, tú eres como el gordo de la lotería, la cura para el cáncer y los tres deseos de la lámpara de
Aladino, todo al mismo tiempo.
Levanta una ceja, incrédulo.
—¿Cuándo te vas a dar cuenta de eso? —le regaño—. Eras un soltero muy deseado. Y no lo digo por todo
esto. —Agito la mano señalando todo el lujo que nos rodea—. Yo hablo de esto. —Y coloco la mano sobre
su corazón y sus ojos se abren mucho. Ha desaparecido mi marido confiado y sexy y ahora tengo delante al
niño perdido—. Créeme, Christian, por favor —le susurro y le agarro la cara con las dos manos para acercar
sus labios a los míos. Gime y no sé si es porque estaba escuchando lo que le he dicho o es su respuesta
primitiva habitual. Profundizo el beso moviendo los labios sobre los suyos e invadiéndole la boca con la
lengua.
Cuando ambos nos quedamos sin aliento, él se aparta y me mira dubitativo.
—¿Cuándo te va a entrar en esa mollera tan dura que tienes el hecho de que te quiero? —le pregunto
exasperada.
Él traga saliva.
—Algún día —dice al fin.
Eso es un progreso. Sonrío y él me recompensa con su sonrisa tímida en respuesta.
—Vamos. Comamos algo. Los demás se estarán preguntando dónde estamos. Luego hablamos de lo que
queremos hacer.
—¡Oh, no! —exclama Kate de repente.
Todas las miradas se centran en ella.
—Mirad —dice señalando el mirador. Fuera ha empezado a llover a cántaros. Estamos sentados alrededor
de la mesa de madera oscura de la cocina después de haber comido un festín de entremeses italianos varia