Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 203
maniobra de despegue. —La voz de Stephan resuena, tranquila y autoritaria, a través de los altavoces de la
cabina.
La mujer de pelo castaño (mmm… ¿Natalie?) que nos atendió durante el vuelo en nuestra noche de bodas
aparece por el pasillo y recoge las tazas de café vacías. ¡Natalia! Se llama Natalia.
—Buenos días, señor y señora Grey —dice con voz melosa. ¿Por qué me hace sentir incómoda? Tal vez
sea porque tiene el pelo castaño. Como él mismo ha reconocido, Christian no suele emplear a chicas castañas
porque las encuentra atractivas. Christian le dedica a Natalia una sonrisa educada y se sienta frente a Elliot y
Mia. Yo le doy un abrazo breve a Kate y a Mia y saludo con la mano a Ethan y a Elliot antes de sentarme al
lado de Christian y abrocharme el cinturón. Él me pone la mano en la rodilla y me da un apretón cariñoso.
Parece relajado y feliz aunque estamos con gente. Sin darme cuenta me pregunto por qué no puede ser
siempre así, nada controlador.
—Espero que hayas metido en la maleta las botas de senderismo —me dice con voz cariñosa.
—¿No vamos a esquiar?
—Puede que eso resulte un poco difícil, dado que estamos en agosto —me explica divertido.
Oh, claro.
—¿Sabes esquiar, Ana? —nos interrumpe Elliot.
—No.
Christian me suelta la rodilla y me coge la mano.
—Seguro que mi hermano pequeño puede enseñarte. —Elliot me guiña un ojo—. Es bastante rápido en las
pendientes, también.
No puedo evitar sonrojarme. Miro a Christian