Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 199
despertador y veo que son las tres y veinte de la madrugada. ¿Dónde está Christian? Entonces oigo el piano.
Salgo rápidamente de la cama, cojo la bata y corro por el pasillo hasta el salón. La melodía que está
tocando es muy triste, un lamento acongojado que ya he le oído tocar antes. Me paro en el umbral y le
contemplo en medio del círculo de luz mientras la música dolorosamente lastimera llena la habitación.
Termina de tocar y vuelve a empezar la misma pieza. ¿Por qué una melodía tan triste? Me abrazo el cuerpo y
escucho lo que toca embelesada. Christian, ¿por qué algo tan triste? ¿Es por mí? ¿Yo te he provocado esto?
Cuando termina y va a empezarla una tercera vez, ya no puedo soportarlo más. No levanta la cabeza cuando
me acerco al piano, pero se aparta un poco para que pueda sentarme a su lado en la banqueta. Sigue tocando
y yo apoyo mi cabeza en su hombro. Me da un beso en el pelo, pero no deja de tocar hasta que termina la
pieza. Le miro y descubro que él también me está miran F