Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 192
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en Seattle
Mi mente no para. ¿Y
tiene que ver
con Jack?
C reía que habías nacido brazo con —le digo.estaba tapando la cara,quéestira detrás deeso y coge una de las
Christian levanta el
el que se
lo
él
almohadas. Se la pone bajo la cabeza, se acomoda y me mira con expresión cautelosa. Un segundo después
niega con la cabeza.
—No. A Elliot y a mí nos adoptaron en Detroit. Nos mudamos poco después de mi adopción. Grace quería
venir a la costa Oeste, lejos de la expansión urbana descontrolada, y consiguió un trabajo en el Northwest
Hospital. No tengo apenas recuerdos de entonces. A Mia la adoptaron aquí.
—¿Y Jack es de Detroit?
—Sí.
Oh…
—¿Cómo lo sabes?
—Le investigué cuando tú empezaste a trabajar para él.
Claro, cómo no…
—¿También tienes una carpeta de color marrón con información suya? —Sonrío.
Christian tuerce la boca pero consigue ocultar su diversión.
—Creo que es azul claro, de hecho. —Sigue peinándome el pelo con los dedos y eso me resulta muy
tranquilizador.
—¿Y qué pone en lo que hay dentro de su carpeta?
Christian parpadea. Después baja la mano para acariciarme la mejilla.
—¿Seguro que quieres saberlo?
—¿Es malo?
Se encoje de hombros.
—Me he enterado de cosas peores —dice.
¡No! ¿Es algo sobre él? Vuelve a mi mente la imagen del niño sucio, asustado y perdido que fue Christian.
Me acurruco un poco más contra él y le abrazo más fuerte, cubriéndole con la sábana y apoyando mi mejilla
contra su pecho.
—¿Qué pasa? —pregunta desconcertado por mi reacción.
—Nada —le respondo.
—No, no, esto tiene que funcionar en las dos direcciones, Ana. ¿Qué te pasa?
Levanto la cabeza y estudio su expresión aprensiva. Vuelvo a poner la mejilla sobre su pecho y decido que
tengo que decírselo.
—A veces te imagino como el niño que fuiste… antes de venir a vivir con los Grey.
Christian se tensa.
—No hablaba de mí. No quiero que sientas lástima por mí, Anastasia. Esa parte de mi vida ya no está. Se