Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 188

Se acerca rápidamente, me suelta las manos y me agarra por la cintura mientras se agacha para soltarme los tobillos. Yo entierro la cabeza entre las manos y sollozo. —No, no, no, Ana, por favor. No. Me coge en brazos y me lleva a la cama, se sienta y me acaricia en su regazo mientras lloro inconsolable. Estoy sobrepasada… Mi cuerpo está tenso casi hasta el punto de romperse, tengo la mente en blanco y he perdido totalmente el control de mis emociones. Estira la mano detrás de mí, arranca la sábana de seda de la cama de cuatro postes y me envuelve con ella. La sábana fría me parece algo extraño y desagradable sobre mi piel demasiado sensible. Me rodea con los brazos, me abraza con fuerza y me acuna. —Lo siento, lo siento —murmura Christian con voz ronca. No deja de darme besos en el pelo—. Ana, perdóname, por favor. Giro la cara para ocultarla en su cuello y sigo llorando. Siento una liberación catártica. Han pasado tantas cosas en los últimos días: incendios en salas de ordenadores, persecuciones en la carretera, carreras que han planeado otros por mí, arquitectas putonas, lunáticos armados en el piso, discusiones, la ira de Christian y su viaje. No quiero que Christian 6Rf