Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 182

—Sí, tengo muchas ganas de hablar —digo distraída. Una mezcla de aromas exóticos y especiados llena la cocina y yo me revuelvo en el asiento. —Quieta, Anastasia. —Está cerca otra vez—. Quiero que te portes bien… —me susurra. Oh, madre mía. —Y no te muerdas el labio. —Christian me tira suavemente del labio inferior para liberarlo de mis dientes y no puedo evitar una sonrisa. Después oigo el ruido seco del corcho de una botella y el sonido del vino al verterlo en una copa. Luego hay un momento de silencio al que le sigue un suave clic y el siseo de la estática de los altavoces envolventes cuando cobran vida. El tañido alto de una guitarra marca el comienzo de una canción que no conozco. Christian baja el volumen hasta convertirlo solo en música de fondo. Un hombre empieza a cantar en voz baja, profunda y sexy. —Creo que primero una copa —susurra Christian, distrayéndome de la canción—. Echa un poco atrás la cabeza. —Hago lo que me dice—. Un poco más —me pide. Obedezco y noto sus labios contra los míos. El vino frío cae en mi boca. Trago en un acto reflejo. Oh, Dios mío. Me inundan recuerdos de no hace tanto: yo, en Vancouver antes de graduarme, tirada en una cama con un Christian sexy y furioso al que no le había gustado mi correo. Mmm… ¿Han cambiado las cosas? No mucho. Excepto por que ahora reconozco el vino. Es Sancerre, el favorito de Christian. —Mmm —digo apreciativa. —¿Te gusta el vino? —murmura y noto su aliento caliente en la mejilla. Me emb