Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 123
—El Réquiem de Fauré. Te veo diferente —comenta distraído.
—Oh. Nunca lo había oído.
—Es muy tranquilo y relajante —dice y levanta una ceja—. ¿Te has hecho algo en el pelo?
—Me lo he cepillado —murmuro. Estoy embelesada por las voces tan evocadoras. Christian abandona los
planos sobre la mesa y viene hacia mí con paso lento y acompasado con la música.
—¿Bailas conmigo? —me pregunta.
—¿Con esto? Es un réquiem… —digo escandalizada.
—Sí. —Me atrae hacia sus brazos y me rodea con ellos, enterrando la nariz en mi pelo y balanceándose
lentamente de lado a lado. Huele tan bien como siempre… a Christian.
Oh… Le echaba de menos. Le abrazo y me esfuerzo por reprimir la necesidad de llorar. ¿Por qué eres tan
irritante?
—Odio pelear contigo —me susurra.
—Bueno, pues deja de ser tan petulante.
Ríe y ese sonido cautivador reverbera en su pecho. Me abraza más fuerte.
—¿Petulante?
—Imbécil.
—Prefiero petulante.
—Es normal. Te pega.
Ríe una vez más y me besa en el pelo.
—¿Un réquiem? —pregunto un poco desconcertada por que estemos bailando eso.
Se encoge de hombros.
—Es una música preciosa, Ana.
Taylor tose discretamente desde la entrada y Christian me suelta.
—Ha llegado la señorita Matteo —anuncia.
Oh, qué alegría…
—Que pase —le dice Christian y me coge la mano cuando Gia Matteo entra en la habitación.