Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 115
Se revuelve en la silla como si se estuviera armando de valor. ¿De verdad quiero saberlo?
—La dirección te dio el puesto de Hyde temporalmente. No querían contratar a un ejecutivo con
experiencia teniendo en cuenta que se estaba negociando la venta de la empresa. No tenían ni idea de lo que
iba a hacer el nuevo dueño cuando la empresa cambiara de manos. Por eso, con buen criterio, decidieron no
hacer un gasto más. Así que te dieron a ti el puesto de Hyde, para que te ocuparas de todo hasta que el nuevo
dueño —hace una pausa y sus labios forman una sonrisa irónica—, es decir, yo, se hiciera cargo.
Oh, maldita sea…
—¿Qué quieres decir? —De modo que sí que ha sido por él. ¡Joder! Estoy horrorizada.
Sonríe y niega con la cabeza al ver mi expresión.
—Relájate. Has estado más que a la altura del desafío. Lo has hecho muy bien. —Percibo un toque de
orgullo en su voz y eso casi es mi perdición.
—Oh —digo sin saber muy bien qué hacer mientras mi mente procesa como loca esas noticias. Me
acomodo mejor en la silla con la boca abierta y mirándole. Él vuelve a cambiar de postura.
—No quiero asfixiarte, Ana. Ni meterte en una jaula de oro. Bueno… —dice y la cara se le oscurece—.
Bueno, mi parte racional no quiere. —Se acaricia la barbilla pensativo mientras su mente va imaginando
algún plan.
¿Adónde quiere llegar con esto? Christian me mira de repente, como si acabara de tener una iluminación.
—Pero una de las razones por las que estoy aquí, aparte de tratar algunas cosas con mi esposa
descarriada… —dice entornando los ojos—, es para hablar de lo que voy a hacer con est V