Literatura BDSM Cincuenta sombras de Grey ( E.L. James ) | Page 470
hombre con el que me he acostado. Un dolor desgarrador me parte en dos, gimo y
revientan las compuertas. Las lágrimas empiezan a rodar inoportuna e
involuntariamente por mis mejillas; me las seco precipitadamente con los dedos,
mientras hurgo en el bolso en busca de las gafas de sol. Cuando nos detenemos en
un semáforo, Taylor me tiende un pañuelo de tela. No dice nada, ni me mira, y yo
lo acepto agradecida.
—Gracias —musito, y ese pequeño acto de bondad es mi perdición.
Me recuesto en el lujoso asiento de cuero y lloro.
El apartamento está tristemente vacío y resulta poco acogedor. No he vivido en él
lo suficiente para sentirme en casa. Voy directa a mi cuarto y allí, colgando
flácidamente del extremo de la cama, está el triste y desinflado globo con forma de
helicóptero: Charlie Tango, con el mismo aspecto, por dentro y por fuera, que yo.
Lo arranco furiosa de la barra d