Literatura BDSM Cincuenta sombras de Grey ( E.L. James ) | Page 466

—No puedes quererme, Ana. No… es un error —dice horrorizado. —¿Un error? ¿Qué error? —Mírate. No puedo hacerte feliz. Parece angustiado. —Pero tú me haces feliz —contesto frunciendo el ceño. —En este momento, no. No cuando haces lo que yo quiero que hagas. Oh, Dios… Esto se acaba. A esto se reduce todo: incompatibilidad… y de pronto todas esas pobres sumisas me vienen a la cabeza. —Nunca conseguiremos superar esto, ¿verdad? —le susurro, estremecida de miedo. Menea la cabeza con tristeza. Cierro los ojos. No soporto mirarlo. —Bueno, entonces más vale que me vaya —murmuro, haciendo una mueca de dolor al incorporarme. —No, no te vayas —me pide aterrado. —No tiene sentido que me quede. De pronto me siento cansadísima, y quiero irme ya. Salgo de la cama y Christian me sigue. —Voy a vestirme. Quisiera un poco de intimidad —digo con voz apagada y hueca mientras me marcho y lo dejo solo en el dormitorio. Al bajar, echo un vistazo al salón y pienso que hace solo unas horas descansaba la cabeza en su hombro mientras tocaba el piano. Han pasado muchas cosas desde entonces. He tenido los ojos bien abiertos y he podido vislumbrar la magnitud de su depravación, y ahora sé que no es capaz de amar, no es capaz de dar ni recibir amor. El mayor de mis temores se ha hecho realidad. Y, por extraño que parezca, lo encuentro liberador. El dolor es tan intenso que me niego a reconocerlo. Me siento entumecida. De algún modo he escapado de mi cuerpo y soy de pronto una observadora accidental de la tragedia que se está desencadenando. Me ducho rápida y metódicamente, pensando solo en el instante que viene a continuación. Ahora aprieta el frasco de gel. Vuelve a dejar el frasco de gel en el estante. Frótate la cara, los hombros… y así sucesivamente, todo acciones mecánicas simples que requieren pensamientos mecánicos simples. Termino de ducharme y, como no me he lavado el pelo, me seco enseguida. Me visto en el baño, y saco los vaqueros y la camiseta de mi maleta pequeña. Los