Literatura BDSM Cincuenta sombras de Grey ( E.L. James ) | Page 464
qué? ¿Por qué no puedo amar a José, o a Paul Clayton, o a alguien como yo?
Ay, lo alterado que estaba cuando me he ido. He sido muy cruel, la saña con que
me ha pegado me ha dejado conmocionada… ¿me perdonará? ¿Lo perdonaré yo?
Mi cabeza es un auténtico caos confuso; los pensamientos resuenan y retumban en
su interior. Mi subconsciente menea la cabeza con tristeza y la diosa que llevo
dentro ha desaparecido por completo. Qué día tan terrrible y aciago para mi alma.
Me siento tan sola. Necesito a mi madre. Recuerdo sus palabras de despedida en el
aeropuerto: «Haz caso a tu corazón, cariño, y, por favor, procura no darle
demasiadas vueltas a las cosas. Relájate y disfruta. Eres muy joven, cielo. Aún te
queda mucha vida por delante, vívela. Te mereces lo mejor».
He hecho caso a mi corazón y ahora tengo el culo dolorido y el ánimo
destrozado. Tengo que irme. Eso es… tengo que irme. Él no me conviene y yo no le
convengo a él. ¿Cómo vamos a conseguir que esto funcione? La idea de no volver a
verlo casi me ahoga… mi Cincuenta Sombras.
Oigo abrirse la puerta. Oh, no… ya está aquí. Deja algo en la mesita y el colchón
se hunde bajo su peso al meterse en la cama a mi espalda.
—Tranquila —me dice, y yo quiero apartarme de él, irme a la otra punta de la
cama, pero estoy paralizada. No puedo moverme y me quedo quieta, rígida, sin
ceder en absoluto—. No me rechaces, Ana, por favor —me susurra.
Me abraza con ternura y, hundiendo la nariz en mi pelo, me besa el cuello.
—No me odies —me susurra, inmensamente triste.
Se me encoge el corazón otra vez y sucumbo a una nueva oleada de sollozos
silen