Literatura BDSM Cincuenta sombras de Grey ( E.L. James ) | Page 463
yo fuera a echar a correr. Me limpio rabiosa las lágrimas de los ojos con el dorso de
las manos y le lanzo una mirada feroz.
—¿Esto es lo que te gusta de verdad? ¿Verme así?
Me restriego la nariz con la manga del albornoz.
Me observa desconcertado.
—Eres un maldito hijo de puta.
—Ana —me suplica, conmocionado.
—¡No hay «Ana» que valga! ¡Tienes que solucionar tus mierdas, Grey!
Dicho esto, doy media vuelta, salgo del cuarto de juegos y cierro la puerta
despacio.
Agarrada al pomo, sin volverme, me recuesto un instante en la puerta. ¿Adónde
voy? ¿Salgo corriendo? ¿Me quedo? Estoy furiosa, las lágrimas me corren por las
mejillas y me las limpio con rabia. Solo quiero acurrucarme en algún sitio.
Acurrucarme y recuperarme de algún modo. Sanar mi fe destrozada y hecha
añicos. ¿Cómo he podido ser tan estúpida? Pues claro que duele.
Tímidamente, me toco el trasero. ¡Aaah! Duele. ¿Adónde voy? A su cuarto, no.
A mi cuarto, o el que será mi cuarto… no, es mío… era mío. Por eso quería que
tuviera uno. Sabía que iba a querer distanciarme de él.
Me encamino con paso rígido en esa dirección, consciente de que puede que
Christian me siga. El dormitorio aún está a oscuras; el amanecer no es más que un
susurro en el horizonte. Me meto torpemente en la cama, procurando no apoyarme
en el trasero sensible y dolorido. Me dejo el albornoz puesto, envolviéndome con
fuerza en él, me acurruco y entonces me dejo ir… sollozando con fuerza contra la
almohada.
¿En qué estaba pensando? ¿Por qué he dejado que me hiciera eso? Quería entrar
en el lado oscuro para saber lo malo que podía llegar a ser, pero es demasiado
oscuro para mí. Yo no puedo con esto. Pero es lo que él quiere; esto es lo que le
excita de verdad.
Esto sí que es despertar a la realidad, y de qué manera… Lo cierto es que él me
lo ha advertido una y otra vez. Christian no es normal. Tiene necesidades que yo
no puedo satisfacer. Me doy cuenta ahora. No quiero que vuelva a pegarme así
nunca más. Pienso en el par de veces en que me ha golpeado y en lo suave que ha
sido conmigo en comparación. ¿Le bastará con eso? Lloro aún más fuerte contra la
almohada. Lo voy a perder. No querrá estar conmigo si no puedo darle esto. ¿Por
qué, por qué, por qué he tenido que enamorarme de Cincuenta Sombras? ¿Por