Literatura BDSM Cincuenta sombras de Grey ( E.L. James ) | Page 154

Me ruborizo. —No —me dice negando con la cabeza y con una sonrisa indulgente—. Es una buena amiga. —¿Tu madre lo sabe? Me mira como diciéndome que no sea idiota. —Claro que no. La camarera vuelve con sendos platos de venado, pero se me ha quitado el hambre. Toda una revelación. Christian, sumiso… Madre mía. Doy un largo trago de Pinot Grigio… Christian tenía razón, por supuesto: está exquisito. Dios, tengo que pensar en todo lo que me ha contado. Necesito tiempo para procesarlo, cuando esté sola, porque ahora me distrae su presencia. Es tan irresistible, tan macho alfa, y de repente lanza este bombazo. Él sabe lo que es ser sumiso. —Pero no estarías con ella todo el tiempo… —le digo confundida. —Bueno, estaba solo con ella, aunque no la veía todo el tiempo. Era… difícil. Después de todo, todavía estaba en el instituto, y más tarde en la facultad. Come, Anastasia. —No tengo hambre, Christian, de verdad. Lo que me ha contado me ha dejado aturdida. Su expresión se endurece. —Come —me dice en tono tranquilo, demasiado tranquilo. Lo miro. Este hombre… abusaron sexualmente de él cuando era adolescente… Su tono es amenazador. —Espera un momento —susurro. Pestañea un par de veces. —De acuerdo —murmura. Y sigue comiendo. Así será la cosa si firmo. Tendré que cumplir sus órdenes. Frunzo el ceño. ¿Es eso lo que quiero? Cojo el tenedor y el cuchillo, y empiezo a cortar el venado. Está delicioso. —¿Así será nuestra… bueno… nuestra relación? ¿Estarás dándome órdenes todo el rato? —le pregunto en un susurro, sin apenas atreverme a mirarlo. —Sí —murmura.