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Sentimos invadir nuestra alma de una oleada de amarga tristeza , llegó a nuestro oído algo así como el ruido que produciría una lira rota . Cerramos los ojos y surgió en nuestra mente , una visión horrorosa … era el poeta espiritual y místico , era el profesor de ética de nuestro Seminario Conciliar , era el señor Bellpuig , mustios en su frente los laureles de la Virgen de Vallivana , transfigurado su rostro ascético por la ira , en medio del arroyo , arremangada la sotana y chapoteando el cieno infecto … ¿ Quiénes son los injuriados y calumniados ? ¿ Quién es el malvado a que aluden sus versos ? Ni lo sabemos ni queremos saberlo . Si fuéramos nosotros no contestaríamos . Consideramos una necedad y casi un crimen la caza del jilguero .
Pero , sí que sabemos y este es el único sentimiento que mueve nuestra pluma , que cuando se viste sotana y se tiene el deber de llevarla inmaculada , y con el decoro y dignidad que exige el alto ministerio sacerdotal de Aquel que murió en la cruz perdonando a sus enemigos . De no ser así , tiene razón El Motín Y ahora … ¡ quien deba entender que entienda !
Pasado algo mas que un siglo , nosotros no podemos entender , pero resultan sospechosos , por ciertos indicios , que tiene alguna relación con la señorita Escudé … viaticada tres días antes .
Esta noticia sorprende en una ciudad eminentemente católica , donde es la primera vez que hallamos un comentario desfavorable contra el profesor de ética del Seminario Conciliar , destacado miembro de la clase sacerdotal …
LOS DEBATES – 16 de Enero de 1905
Después de una larga y penosa enfermedad , en la que han sido inútiles los esfuerzos de la ciencia y los cuidados de la familia , en la mañana de ayer dejó de existir la virtuosa señorita D ª. Josefina Escudé Bosch .
LOS DEBATES – 17 de Abril de 1905
Anda por ahí un desgraciado que , después de cursar en el Seminario algunos años con aprovechamiento , está afectado de una enfermedad mental . Sería de desear que la autoridad local , procurara recluirle en un establecimiento frenopático para evitar alguna desgracia .
Tratar públicamente de loco a un miembro de la clase sacerdotal , parece una gravísima ofensa — sobre todo en aquel tiempo que todo lo sagrado era intocable — ¿ Conocía alguien en Tortosa el nombre de este desgraciado ?
Palabras muy duras , probablemente de acuerdo con la gravedad del asunto . A parte , hay que poner de relieve que entonces , aún sin existir la Democracia , LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN fue una asignatura asimilada .