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JosÉ
DE LA RIVA-AGÜERO
t"spañola, asienta que es necesario "comprender y sentir en
él cómo la sangre, las leyes y las instituciones de España,
trajeron la civilización europea a este suelo y crearon y
modelaron 10 esencial del Perú moderno" (pág. 549).
En sus Paisajes Peruanos (1912) 4 Riva-Agüero reanuda
sus meditaciones sociológicas sobre el Perú.A través de la
magnífica descripción del Perú que ese libro contiene Riva-
Agüero expansiona su espíritu ante la tierra impregnada de
historia y renueva su pensamiento sobre la evolución del
Perú. La visión de la sierra, del hombre y del paisaje andi-
tlO restablecen el equilibrio de su interpretación del Perú.
Considera que hubo "excesiva 1Jispanofilia" en sus refle-
xiones juveniles y se arrepiente de su "tendencia europei-
zante de criollo costero". Destacan en sus reflexiones his-
tóricas su juicio sobre la 1ndependencia, en el campo de
Ayacucho, sus notas sobre gamarra y la ConfederaCión,
sus apreciaciones sobre los valores de Costa y Sierra y su
espléndida caracterización del alma quechua. Es la hora
radiante de la valorización certera y luminosa del Perú
andino -que él es el primero en hacer en esta etapa de
nuestra cultura-, variando el ángulo de las preocupaciones
extranjerizantes e imitativas que habían sido la consigna
recibida en su juventud y orientando la historia y la socio-
logía nacional hacia el conocimiento de nosotros mismos.
Riva-Agüero considera desde entonces al Perú como "un
l)aís de sincretismo y de síntesis·' cuya expresión auténtica
eS" el mestizaje. :Fue un error -dice al volver de la sierra-,
"el considet·ar el antiguo régimen español como la antítesis
)' la negación del Perú" y proscribir "los tres siglos" de la
Colonia de nuestra formación espiritual. España consideró
4 Riva-Agüero realizó su viaje a la Sierra del Perú y Bolivia en 1912, y
de entonces debe ser la redacción inicial de Paisajes Peruanos, revisada los años
1916 y 1917, que sólo se fueron publicando, por capítulos, a partir de 1916.
Raúl Porras escribió estas páginas al mismo tiempo que redactaba su extenso
y valioso Estudio Preliminar a la primera edición completa de Paisajes Peruanos
(Lima, t 955). [N. del E.].